La casa rural de tus sueños

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Cuando uno sueña con la casa rural de sus sueños, por lo general se imagina una casa muy grande con chimenea, dos cuartos de baño, un salón enorme de cuento de hadas y en general, una casa de ensueño con la que sin ninguna duda sería feliz con su familia.

Esto es perfectamente posible puesto que hoy en día las casas de madera prefabricadas no son muy caras y si consigues un terreno a un precio razonable tendrás algo muy parecido a lo que sueñas, pero el problema es que la mayoría de las personas estamos hipotecadas y no nos alcanza ni siquiera para realizar este sueño, por lo que a veces nos frustramos y con razón.

Hoy en La Curriola queremos deciros que no está todo perdido y que el secreto de la felicidad realmente reside dentro de nosotros, como lo oís, realmente no hace falta tanto para ser feliz y tenemos unas ideas muy equivocadas seguramente porque es lo que nos han metido en la cabeza durante años y años de consumismo.

Por más terreno que tengáis, más grande sea vuestra casa rural y más comodidades hayan dentro, creedme, no vais a ser más felices y precisamente la gracia está en que tú mismo seas el que construyas sus cimientos desde cero. Seguro que la mayoría de vosotros sois unos manitas y os entretenéis haciendo cualquier chapuza porque os encanta ver el resultado final, pues lo mismo pasa cuando te construyes tu casa y la satisfacción de que todo lo has hecho con tus propias manos es máxima.

No nos engañemos, dinero tenéis que invertir porque los materiales son costosos, pero hay muchas formas de construir las cosas y si te molestas un poco es buscarlos, puedes llegar ahorrar mucho dinero. Realmente la ambición es lo que llega a desanimar a muchas personas y a abandonar sus proyectos y lo primero que debemos pensar es en como vivíamos hace cien años y cómo vivimos ahora…

Estamos tan hechos a los lujos, los móviles de última generación, las televisiones de alta definición, comida gourmet, restaurantes caros y un largo etcétera, que se nos olvida que por muy poco podemos vivir dignamente y eso se traduce en que todo el dinero que nos ahorraríamos en cosas superficiales, podríamos invertirlo en otras cosas que verdaderamente nos hicieran felices y es que si os paráis a pensar, cuanto más tenemos más infelices somos y eso es una realidad.

Nuestro consejo es sencillo y hay que partir de la base de que no necesitamos grandes cosas, si lo que realmente queremos es vivir en par y armonía en una casa en el campo, olvidaos de vuestra forma de vida actual porque no vais a necesitar ni el 80 por ciento de lo que tenéis ahora.

Un buen ejemplo lo tenemos en las series de televisión que narran la vida de familias que han decidido dejarlo todo e irse a vivir de sus propias plantaciones y de la caza. Ni mucho menos queremos decir que va a ser fácil la transición, pero afortunadamente el ser humano se adapta a todo y siempre se lo monta para progresar de una forma u otra. Seguro que muchas veces habéis pensado en abandonarlo todo y empezar una nueva vida mucho más simple, ¿a que si?, nuestra huella genética sufre conflictos constantemente y he de deciros que nunca es tarde para comenzar de cero tal y como os decía, está en vuestra mano.

Lo único que no cabe en estos casos es el arrepentimiento y debéis ser muy conscientes de que pasaréis temporadas muy duras, pero conozco a varias personas que decidieron en su momento alejarse del mundanal ruido y ahora no cambian su forma de vida por nada.

¿Te atreves a dar el paso y desconectar?…